jueves, 15 de noviembre de 2012

No ha sido una huelga. Kechu Aramburu. Debate sobre la Huelga del 14.N

  No ha sido una huelga.  Kechu Aramburu. Debate  sobre la Huelga del 14.N

No ha sido una huelga, ha sido una hazaña, ha sido un acto heroico, de objetivos minimalistas, vinculado a la ética de la responsabilidad. Con todos los elementos en contra, con amigos y enemigos en contra, con la mayoría de la prensa en contra, el gobierno en contra, la derecha en contra, el centro en contra; los empresarios en contra, algunos sindicatos en contra,  el desapego a la representación sindical en contra; las economías familiares en contra, el miedo en contra, la ceguera de no querer ver la realidad en contra, con el pesimismo en contra. Con la retórica de que las huelgas no sirven para nada en contra, con el latiguillo de que el país no está para huelgas en contra, con la excusa del hartazgo de la cosa política y los políticos  en contra, con el  sibilino lobby creado tajo a tajo de mentiras inventadas e interesadas  en contra. Con el argumentario de la troika que ha traducido Rajoy al castellano,  y que se han aprendido con muchísima facilidad, quienes teorizan los efectos nocivos de una huelga, con estos que no son pocos también en contra.  Y cuidado con las misiones olvido, porque todo lo que no avanza empeora, y aquí no hay más motores que los que andan.
El grito de Edgard Münch
  Alguien documentado puede afirmar que las conquistas de derechos que poseen los que no van a las huelgas, no están construidos de movilizaciones, y requetehuelgas con costes para quienes las hacen, y privilegios para quienes las ven hacer.

 No hay sermones, ni púlpitos, ni reproches, hay una profunda amargura, por ver cómo nos están arrebatando trozo a trozo la vida, mientras nosotros nos dedicamos a coleccionar excusas, instalados en la cultura del victimismo,  del derrotismo, en la disuasoria práctica del avestruz, de pensar que Bertolt  Brecht sólo era un poeta.

Estamos obligados a responder, por responsabilidad con nuestros hijos y con nuestros padres, por responsabilidad con los suicidios tangibles y con los anónimos, por responsabilidad con quienes ya no pueden más, por responsabilidad con nuestra propia dignidad, para tener la autoridad de tener hechos los deberes ciudadanos y poder pedir cuando lo necesites. Hay que recordar siempre las barbas del vecino, como antídoto contra la desidia y la abulia intelectual y emocional, y sobre todo saber que el  virus del egoísmo personal  tiene efectos devastadores.

  Por eso  la riqueza de un pueblo no es ni su oro ni su plata, sino la capacidad de dar repuesta. 

Kechu Aramburu.
Publicado el 15 de noviembre de 2012 en  El Correo de Andalucía.
  Fuente:
http://elrincondekechu.blogspot.com.es/ 
El Abrazo. Juan Genovés.