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lunes, 17 de marzo de 2014

EMIGRACIÓN E INMIGRACIÓN EN LA ESPAÑA DE HOY.



EMIGRACIÓN E INMIGRACIÓN  EN LA ESPAÑA DE HOY
UN DEBATE NECESARIO


La  clase trabajadora de  España tiene muy pocas posibilidades de buscar un trabajo en España, pero aún menos en otros países, la demanda de mano de obra que puede llegar a los españoles desde el exterior es la de una mano de obra con un perfil de profesional de alta o media cualificación universitaria que proviene en general de hijos de las clases medias o trabajadores cualificados. Como elemento central y clave habría que incluir la inmigración del Sur, España como frontera de Europa en Ceuta y Melilla y otras inmigraciones que no vienen en pateras ni saltando vallas
Los artículos que incluyo en la entrada busca fundamentalmente, ilustrar el debate abierto sobre la emigración e inmigración el la España en la crisis actual, y hacen referencia y se dirigen a las emigraciones de españoles y la vuelta de éstos que tienen un perfil profesional del que escribíamos arriba.


 Pues yo me vuelvo  a España
Sé que lo que voy a decir puede ofender a más de uno, sobre todo a lospadres de tantos niños españoles, un tercio del total, en riesgo de pobreza. Pero lo escribo precisamente para ellos, en parte porque yo fui uno de los chavales siempre al filo de la navaja de la exclusión social. Mi mujer, mi hijo y yo dejamos Estados Unidos y volvemos a España. Ha sido una decisión precipitada en parte por asuntos familiares, aunque siempre hemos tenido claro que “en un par de años” regresaríamos. “En cuanto la cosa se ponga mejor”, decíamos.
Creo que nuestro país es, a pesar de todo, uno de los mejores lugares del mundo para vivir y formar una familia. Diez años viviendo en el extranjero, comparando estilos de vida y de sociedad, e informando sobre ellos, me han grabado a fuego esa sensación. He residido casi dos años en Londres, cuatro en Pekín y cumplo ahora tres en Nueva York. He pasado más de un mes en Ámsterdam, Buenos Aires y en distintas partes de Italia y Suiza; he visitado buena parte de Europa, Oriente Próximo y el sureste asiático, Japón y Australia. Por mi oficio, he tenido la suerte de conversar con sus gentes, revisar sus cifras macroeconómicas y analizar sus medios de comunicación. He llegado a la conclusión de que España en particular (y Europa Occidental en general) es un gran lugar, y quizá de los que más oportunidades educativas y sociales van a ofrecer a mi descendencia, al menos en sus primeras etapas.
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MARIO SAAVEDRA. CORRESPONSAL EN NUEVA YORK


Pues yo me voy de España
No ha sido fácil dejar España. He necesitado un largo camino para tomar esta decisión, he dudado mucho, me he acobardado varias veces, porque Madrid es la ciudad que elegí para vivir, a conciencia y con entusiasmo. Una ciudad que he amado con locura y que me ha dado todo lo que soy en lo laboral. Pero aquí estoy, en Río de Janeiro, recién empezando una nueva vida al otro lado del charco.
Llegué a Madrid a finales de 1998 con un sueño: ser periodista. Soy italiana y en mi país es complejo trabajar como tal sin enchufe. Tuve que emigrar. Me fui a Alemania, donde acabé en la Deutsche Welle, pero sabía que era muy difícil salir de la mediocridad por causa del idioma.
Un día, leyendo El País, descubrí que tenían un Máster de Periodismo. Adoraba este periódico. Lo leía gratis en el bar donde trabajaba, en Aquisgrán, no tenía dinero para comprar La Repubblica. Me armé de valor y escribí a la Escuela de Periodismo para pedir unas prácticas: quería valorar si estaba a la altura de estudiar periodismo en español.
Contra todo pronóstico, me aceptaron. Aquella carta cambió mi vida. Y por eso, el 30 de septiembre de 1998 llegué a Madrid, sin conocer a nadie, y con una idea fija: entrar en el máster y conseguir mi pasaporte hacia la profesión que sería mi vocación y mi condena.
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VALERIA SACCONE. PERIODISTA ITALIANA EN MADRID

miércoles, 14 de noviembre de 2012

¿Se decide libremente hacer huelga? Lo que dicen los datos. (CIS. Centro de Investigaciones científicas)

  ¿Se decide libremente hacer huelga? Lo que dicen los datos. (CIS. Centro de Investigaciones científicas)

José Fernández-Albertos

El número de trabajadores que quiere hacer huelga y no puede duplica a los que quieren trabajar y no pueden por la huelga, según el CIS.

 Hoy 14 de Noviembre hay convocada una huelga general. Como siempre, se hablará de la coacción que sufren muchos trabajadores como consecuencia de la acción de los piquetes, y también de las presiones que sufrirán otros para acudir a su puesto de trabajo aunque simpaticen con la convocatoria de huelga. Muchos usarán como evidencia válida anécdotas personales: una cerradura bloqueada, una conversación con el jefe de personal, o historias “que le han contado” de uno y otro signo.

Para responder a preguntas como la que da título a este post, aquí en Piedras de Papel nos gusta usar datos un poco más fiables. Por fortuna estos datos existen, los ha recogido el CIS en su barómetro del pasado mes de Abril, en el que se preguntaba a una muestra representativa de españoles (entre otras cosas) sobre el seguimiento de la jornada de huelga del pasado 29 de Marzo, y son además de libre acceso.  
Según esta encuesta, un 27% de los trabajadores que tenían que trabajar ese día hizo huelga (esto es seguramente es una cifra inferior a la real, puesto que en la encuesta hay un 11% de trabajadores que afirman que ese día no tuvieron que trabajar, lo que incluye seguramente un número alto de personas que decidieron tomarse ese día libre y de alguna forma “hicieron huelga”). El CIS, sensible al debate sobre las posibles coacciones de uno y otros signo en las jornadas de huelga, incluye como posibles respuestas “Quise trabajar pero no pude”, y “Quise hacer huelga pero no pude”. Son pocos los encuestados que reconocen que hicieron lo contrario de lo que querían (un 7%), pero llama la atención que sean más del doble los que trabajaron aunque querían hacer huelga que los que hicieron huelga queriendo trabajar. Esto parece ya indicar que las presiones para no secundar la huelga son el doble de coactivas que los piquetes sindicales.

El gráfico 1 muestra, como cabría esperar, que la distribución de huelguistas y no huelguistas varía mucho en función del tipo de empleo: mientras que un 86% de los empresarios y autónomos no hicieron huelga, en torno a un tercio de los asalariados sí la hicieron.

Gráfico 1. Comportamiento ante la huelga general del pasado 29 de Marzo en función de la situación laboral (excluidos los que no tenían que trabajar). Fuente: Encuesta CIS 2941.
Gráfico 1. Comportamiento ante la huelga general del pasado 29 de Marzo en función de la situación laboral (excluidos los que no tenían que trabajar). Fuente: Encuesta CIS 2941.

Por supuesto, las presiones tanto para acudir a trabajar como para hacer huelga son a menudo mucho más sutiles que la coacción directa. La encuesta del CIS pregunta por los motivos que llevaron a cada encuestado a secundar o no la convocatoria de los sindicatos. En función de sus respuestas es posible distinguir a aquellos cuya decisión de ir a trabajar o no lo fue “por convicción” de aquellos que lo hicieron “por obligación”.

De entre los que fueron a la huelga, clasificamos como “convencidos” a los que lo hicieron porque “estaban de acuerdo con la huelga”, “la situación está muy mal y hay que intentar solucionarlo”, “no estoy de acuerdo con la reforma laboral o con la política de recortes”, “por solidaridad con los trabajadores”, “por protestar contra el Gobierno”; y clasificamos como “obligados” a los que lo hicieron porque la empresa decidió que se hiciera huelga, o por miedo a los piquetes. De entre los que trabajaron, clasificamos como “convencidos”, a los que declaran que “no estaban de acuerdo con la huelga”, “las huelgas no sirven para nada”, “la huelga llega demasiado tarde”, “no estoy de acuerdo con los sindicatos”, “soy autónomo”, o “era una huelga política”; y como “obligados” a los que afirman que “no puedo porque no quiero perder dinero”, “por obligación no pude no ir a trabajar”, “lo decidimos entre los trabajadores de la empresa”, o “tenía servicios mínimos”.
Una vez que se tienen estos motivos en consideración, el no seguimiento mayoritario de la huelga es mucho más matizado: sólo un 40% de los que pudieron haber hecho huelga decidieron trabajar “por convicción”, mientras que un 25% decidieron hacer huelga “por convicción”, el mismo porcentaje de los que decidieron trabajar “por obligación”.
El diferente peso de estas presiones para ir a trabajar el día de la huelga es muy visible en el Gráfico 2, en el que se calcula, para cada tipo de trabajadores y su actitud hacia la huelga, el porcentaje que actuó “por convencimiento” o “por obligación”, de acuerdo con la anterior clasificación.

Gráfico 2. Porcentaje de trabajadores que actuaron por convicción o por obligación, en función de si hicieron huelga o no, y de su situación laboral. Fuente: Encuesta CIS 2941.
Gráfico 2. Porcentaje de trabajadores que actuaron por convicción o por obligación, en función de si hicieron huelga o no, y de su situación laboral. Fuente: Encuesta CIS 2941.

Para todos los tipos de situación laboral, los que actúan “por “convicción” son más numerosos entre los huelguistas que entre los no huelguistas. Lo más llamativo del gráfico es sin embargo la relación entre la precariedad con la falta de convicción en la decisión de ir a trabajar: el único grupo en el que esta decisión fue tomada de manera abrumadora “por obligación” es el de los trabajadores temporales que decidieron no hacer huelga. De hecho, dentro de este tipo de trabajadores, son más los que decidieron hacer huelga “por convicción” (un 27%), que los que decidieron trabajar “por convicción” (un 17%).

La mayoría de ciudadanos parece poder tomar la decisión de secundar la huelga o no con libertad. Pero estos datos también indican que, para muchos, trabajar o hacer huelga no depende sólo de su opinión sobre la convocatoria, sino de las presiones que reciba en uno y en otro sentido. Estos dos tipos de presiones no son comparables: son muchísimo más fuertes las que sufren muchos trabajadores para ir a trabajar que las que sufren otros para hacer huelga.
 FUENTE:
http://www.eldiario.es/piedrasdepapel/huelga_general-datos_de_encuesta_6_68653136.html 

jueves, 27 de octubre de 2011

Estado de la población mundial 2011. UNFPA. (ONU)



Estado de la población mundial 2011. UNFPA.(ONU)

El próximo 31 de octubre seremos 7.000 millones de personas sobre la Tierra, de las que 893 millones tendrán más de 60 años, una cifra que crece a pasos agigantados A mitad de este siglo serán 2.400 millones. Los menores de 25 años representan el 43% de la población y en algunos países llegan al 60%. Toda esa población tiene una tendencia clara, vivir en las ciudades.

El crecimiento acelerado de la población mundial es un fenómeno reciente. Hace unos 2.000 años, la población mundial era de aproximadamente 300 millones de personas.

Fue necesario que transcurrieran más de 1.600 años para que la población mundial se duplicara y llegara a 600 millones de personas.

El crecimiento acelerado de la población mundial comenzó en 1950, a raíz de reducciones en la mortalidad en las regiones menos adelantadas, lo cual redundó en una cantidad estimada en 6.100 millones de personas en
el año 2000, casi dos veces y media la población de 1950. A raíz de la disminución de la fecundidad en la mayor parte del mundo, la tasa mundial de crecimiento demográfico ha ido disminuyendo desde su máximo de 2,0% en el lapso 1965-1970.

Fuente: Naciones Unidas, División de Población, Departamento de Asuntos Económicos y Sociales.

Ir al Informe de la UNPNA...
foweb.unfpa.org/SWP2011/reports/SP-SWOP2011_Final.pdf